Interlink Headline News nº 4592 del lunes 27 de agosto
EDITORIAL SORPRESAS DOLOROSAS, ADMIRACIOENS INCONDICIONALES, VOLVER A BARAJAR Y DAR DE NUEVO MIL Y UNA VECES Segunda Parte de Varias

Paralelismos a construir teóricamente
La obra de Feierstein es mas que interesante no solo por su atrevimiento al parangonar dos experiencias de Holocausto muy significativas pero tremendamente distintas en escala y naturaleza (la nazi con la Argentina), sino porque se anima a teorizar esta posibilidad recorriendo un camino historiográfico y político mas que detallado, y que muchos hemos recorrido de lejos e intuitivamente, antes de que él lo balizara formalmente y lo justificara con un detallismo y una intensidad que son mas que bienvenidas.
No es un sorpresa menor descubrir que el neologismo genocidio es de reciente data. Fue acuñado por Raphael Lenkin en 1944, y aunque el autor había sido asechado por el caso del genocidio armenio el disparador final de su obra crucial Axis Rule in Occupied Europe fue generada obviamente por el fenómeno nazi.
Si bien el exterminio de poblaciones enteras data de la antigüedad, durante casi cuatro décadas Holocausto y nazismo fueron sinónimos y aún así había explicaciones muy pobres o limitadas para entender el fenómeno.
Recién en los 80 se produce una convergencia entre estudios comparativos con otras realidades y una proliferación de explicaciones -que llegan al paroxismo en “Explicar a Hitler. Los orígenes de su maldad de Ron RosembaumI- acerca del fenómeno nazi. Porque concordemos que entender al nazismo como irrupción del salvajismo en el desarrollo del ascenso civilizatorio -como proclamó Goldhagen con su concepción de la germanidad del genocidio nazi- es muy distinto de suponer como lo hicieron Adorno y Benjamin que el nazismo es una consecuencia natural inevitable del propio desarrollo de la modernidad y muy diferente también de la postura de Bauman para quien el genocidio es una posibilidad moderna latente en cualquier otra sociedad civilizada.
Poética de la historia y tramas narrativas. El caso de los hutus
Feierstein recurre a la interesante noción de poética de la historia de Hayden White proveniente de su exquisita Metahistoria. La imaginación histórica en la Europa del siglo XIX con su énfasis en los modos de tramar, argumentar e implicar y postular un tramados discursivo inédito capaz de encabalgar en un solo movimiento nazismo alemán y proceso de reorganización nacional argentino. Feierstein es sensible a la hipótesis de White para quien la elección de ejemplos históricos a comparar tiene implicancias ideológicas muy claras en las tramas discursivas. Y por ello el recorrido metodologico inicial que hace resulta valioso e ilustrativo.
Feierstein parte del teórico armenio Vakahn Dadrian quien en una movida tanto académica como política insistió en comparar los genocidios sufridos por los pueblos armenio y judío. Dadrian quiso establecer líneas de convergencia entre ambos procesos como compartieron en comúnambos pueblos la persecución, su estatus de minoría, su vulnerabilidad en los territorios en los que vivían, los roles decisivos jugados por los partidos políticos que apañaron en ambos casos su exterminio. Cuando Dadrian consiguió legitimidad para la comparación fue por mas e incluyó en el análisis a una tercera minorías: la aniquilación de hutus a manos tutsis. Y en los tres casos le dio una impronta etnicida -genocidio étnico- a los respectivos exterminios.
Camboya no podía no estar en la mira
En su recorrido Feierstein aterriza inmediatamente después en los trabajos de Ben Kierman, actualmente en la Universidad de Yale, quien ostenta una impresionante cantidad de títulos mayormente dedicados a entender el genocidio desarrollado en Camboya en la década de 1970 (otro tema que siempre me fascinó). Como en el caso anterior después de haber profundizado durante décadas en un proceso de exterminio terrible que tuvo millones de víctimas, Kiernan se volcó a los estudios comparativos.
Y en su análisis tuvo un problema adicional ya que el caso camboyano habia sido expresamente eliminado de la categoría genocidio por las Naciones Unidas que, al ratificar la Convención para la Prevención y la Sanción del delito de Genocidio, había dejado expresamente de lado (por razones políticas buscando la máxima adhesión posible de los países) los exterminios politicos, como fue el caso Camboyano.
Avanzando en esta dirección Kiernan incluyó en sus análisis los casos de Indonesia y de Timor Oriental que habían sido ambos -al igual que Camboya- casos de persecución política e ideológica. Aquí el enemigo a exterminar por los poderes instituidos fue la raza entendida como paradigma ideológico, abarcando de este modo un amplio arco que va desde lo técnico, pasando por lo religioso y terminando en lo político.
Ampliando el área del salvajismo en el tiempo y en el espacio
Por si este recorrido no fuese de por si ya sumamente interesante, Feierstein hizo un tercer aterrizaje en otro autor -también desconocido para nosotros como los dos anteriores- cual fue Enzo Traverso cuya obra mas importante La violencia nazi. Una geneologia europea, resulta mas que apasionante para entender estos fenómenos.
Para Traverso el genocidio nazi no es el inicio sino el fin de una larga historia que tiene en el colonialismo europeo de fines del siglo XIX y principios del siglo XX a uno de sus principales agentes. En su caso toma como ejemplos mas saliente lo que hizo Alemania con los hereros en el continente africano y el régimen de Mussolini con la población abisinia, donde se utilizó por primera vez en la historia el gas como vehículo de muerte.
Multideterminación e insuficiencias explicativas
Pero ni estos trabajos ni muchos mas terminan de desentrañar el misterio del Holocausto quedando aun sin “tramar” procesos sumamente coadyuvantes de su éxito como el apoyo que Hitler obtuvo de los sectores dominantes europeos, o el modo en que toda la sociedad alemana fue total y absolutamente reorganizada pro el poder nazi. Tampoco está aun claro la continuidad que hubo entre los campos concentración abiertos desde 1933 y los de exterminio construidos entre 1942-1955 (para nuestra consternación hubo un total de entre 2.000 y 5.000 espacios concentracionarios en el Reich).
Si Feierstein se anima a algo importante en esta obra es precisamente a “tramar” una secuencia que permite dar cuenta de elementos relevantes poco trabajos en ambos procesos genocidas, como los modos en que el aniquilamiento puede funcionar como una modalidad específica de destrucción y reorganización de las relaciones sociales. Y para ello recurre con sumo detalle a la noción canónica de tecnología del poder de Michel Foucault
En algún próximo post avanzaremos en esta dirección así como diremos algo mas acerca de los usos de la memoria con lo que Feierstein cierra su poderoso libro. El resto deberán hacerlo ustedes queridos lectores porque que sepamos no hay web 2.0 que nos ahorre por ahora -y quizás por siempee- el trabajo del concepto.
Después de una reexperiencia del absurdo que es Mar del Plata muerta después de Martinez de Hoz -como conté a mediados de los 90, y como no recordaba por no haber venido aqui durante 5 años a excepción de una noche en el 2004- les digo bye hasta mañana AP.

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