Interlink Headline News Nº 4583 del Sábado 18 de Agosto
EDITORIAL LAS MUCHAS LECCIONES DE ANATOMIA Y BASTANTE OTRAS DE LAS QUE APRENDER Primera Parte de Tres
Artefactos de sentido
Desde hace unos días un cimbronazo altera Buenos Aires. Resulta “in” y a mismo tiempo un motivo de rechazo visceral -como corresponde a cualquier artefacto paradojal de esta era de la fluidez, la incertidumbre y el “todo vale” pero no tanto. Se trata de la exposición Bodyworks que está ocurriendo en el Shopping Abasto mostrando una veintena de cadáveres humanos y más de 200 órganos que vienen recorriendo el mundo desde hace una década y despertando controversias sin fin.
En un país tan pacato como el nuestro -donde León Ferrari terminó autocensurando la muestra Retrospectiva 1954-2004 frente al cuestionamiento que hizo la iglesia de su puesta en el Centro Cultural Recoleta-, no debería extrañarnos para nada que en pocos días mas la muestra fuese levantada, o que el intento de hacerlo convocara aun mas curiosos y adictos, o al revés que fuera tan solo una hábil estratagema de la empresa Premier Exhibition (también hay otras empresas privadas que en el mundo patrocinan exposiciones similares, como Body worlds (Los mundos del cuerpo) y Bodies Universe Within (El universo interior de los cuerpos) que trajo los cádaveres -tildados por Fabio Rodríguez ¿ex?-profesor de anatomía y director médico local de la muestra- como especímenes verdaderos- fueran aquí el negocio que también fue en otros lados.
Por lo sucedido en los primeros días, la muestra va camino de ser un éxito de ventas y una fuente inagotable de controversias y fomento del debate -algo tan inexistente en estas pampas que ya de por sí merece nuestra atención. El día de la “función” de prensa asistieron 600 personas, el primer día de la muestra 1700 y el segundo, cuando movido aristotelianamente por el asombró me tocó asistir a mí, faltaba una hora para el cierre y ya habiamos entrado potenciales especímenes verdaderos en la cantidad de 1700.
La entrada cuesta $30 (el doble que una de cine en el mismo Abasto), y existe una bizarra variante VIP de $45, que lo único que ofrece es no tener que hacer cola para comprarla ni para entrar. Como era de esperar no andaba el sistema de planta baja pero la mayoría de la gente optaba por pagar en efectivo.
La Pulsión escópica y el verdadero padre de las criaturas
Adentro la cosa daba para mirar, mirar y mirar no tanto o no solo los cadáveres, sino la fauna de curiosos mezcla, de estupefactos, sorprendidos, asombrados, asustados, cancheros y sabelotodos que se agrumaban alrededor de las 18 cuerpos principales, y en torno de las vitrinas donde reposaban órganos y secciones, cortes y ensamblados, cartelitos y guías, montajes y resecciones, para todo los gustos y para todas la ganas.
Porque si algo sobraba en el público que en patota ocupaba el salón -y que el fin de semana largo integró colas infinitas- eran ganas. Los cadáveres mayores veían arremolinarse mas de 15 personas permanentemente, circulando por los escuetos 900 m2 organizados en laberinto (casi lo mismo que toda la superficie del salón principal Cronopios en el Recoleta), con unas ganas de adueñarse de secretos que rara vez vemos fuera de los museos.
Ya en sus sus primeras exhibiciones en Berlín en el 2001, cuando aun no se sabia si la pacatería yanqui iba a soportar este exceso de realidad en su territorio, el clima en torno a estos cadáveres exquisitos era festivo. El promedio de gente que lo visitaba era de 32 años, muchos colegiales festejaban su primer danza con la muerte fuera de un velatorio y había mucho de exorcismo y de juego con estos cadáveres que no lo son y con nosotros que algún día lo seremos.
También había desmayos, uno al día en ese entonces. Cínicamente -como todo lo que dice- Gunther von Hagens, el inventor del método de la plastificación los atribuía a razones religiosas. Jugando a los trucos como una de sus pasiones, su nombre no es el de bautismo sino el de su primera esposa. Nació como Gunther Gerhard Liebchen y su vida es tan florida y provocativa como sus creaciones.
Fue escondido en una canasta durante 6 meses por sus padres para escapar de la avanzada rusa en Alemania. A los 6 años tuvo hemorragias que lo hospitalizaron por temporadas, estuvo por por morirse innumerables veces y se convirtió en una fanático del lanzamiento del primer Sputnik. La lista de extravagancias sigue y sigue. Intentó escaparse de Alemamia Oriental un par de veces y estuvo preso mas de dos años donde se le recetó reeducación por su naturaleza polémica e indomesticable. Al final fue comprado por los alemanes occidentales, estudió anestesiología y obsesionado como estaba por la recomposición de los cuerpos tardó casi dos décadas en inventar un procedimiento que reinventaría la anatomía.
Fin de semana largo en Buenos Aires. Poca gente, mal tiempo, mucho 24 y vida casera. Muy contento con mi Macmini que solo desde hace unos días se volvió de uso cotidiano y esperando ansioso contar con las versiones 08 de iLife e iWork. Quien sabe porque. Bye hasta mañana AP.

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