Interlink Headline News nº 4526 del viernes 22 de Junio de 2007.
EDITORIAL LA INCREIBLE HISTORIA DE KEVIN HAM, UN CORSARIO DE LOS NOMBRES DE DOMINIO Segunda y ultima Parte
Un maestro de la especulación inmobiliaria virtual
Ham es de ascendencia coreana, siempre vivió en Canadá. Dice -o inventa- que su amor por la Web le viene de algún colega evangelista que en 1993 lo introdujo en la red, insistiéndole en que este medio naciente cambiaría -para mejor- y en forma irreversible la propagación del Evangelio.
Sus primeros sitios de especulación inmobiliaria virtual fueron Hostglobal.com y DNSindex.com. Entre sus genialidades figura haber diseñado un software capaz de comparar listados de dominios e identificar aquellos que no eran renovados, haber convencido a muchos administradores de dominios de compartir con él la ganancia de la adjudicación y sobre todo haber atado a sus dominios publicidad en cantidades monumentales.
Pero si todo eso merece nuestra admiración -aunque no necesariamente nuestro respeto- la más grande genialidad de Ham (parecida al alquiler del dominio tv de la isla de Tuvalu con 9000 habitantes que le cedió su administración a TV Corp international -que a su vez se lo paso Verisign por 50 millones de dólares hace casi 10 años) ha sido el arreglo que ha hecho con Camerun (.cm) para aprovechar los errores de tipeo del dominio .com.
No interesa aquí el complejo arreglo que Ham ha hecho con el gobierno camerunés y la propia Yahoo para que cada error de tipeo -que no corresponde a un sitio registrado de Camerún, que sólo tiene 167 mil computadoras conectadas a internet para una población de 18 millones de habitantes) reviertan inevitablemente sobre Agoga.com -la compañía estrella de Ham- y correlativamente sobre la publicidad de quienes allí hacen clic.
Aunque Ham no quiere hablar de números, insiste en que ese negocio hecho con el primer ministro de Camerún es tan sólo uno más, quizás el más astuto ya que al no poseer los dominios no corre el riesgo de ser demandado legalmente, ni por los cameruneses ni mucho menos por los rivales del negocio en USA o Canadá. Lo cierto es queAgoga.com tiene ya 8 millones de visitas mensuales.
Una ambición que no cesa
Mientras, Ham está tratando de conseguir un arreglo parecido con el gobierno colombiano. ¿Qué mejor vaca lechera que el dominio .co. (Colombia), cuando de pifiar la tríada .com, se trata?. No parece empero haber tenido éxito en sus gestiones, y si bien se excusa en la peligrosidad de una visita a Bogotá, de todos modos debemos sacarnos el sombrero por lo elaborado y taimado de sus modelos de negocios.
Ham sigue comprando entre 30 y 100 dominios por día. Se lo acusa a menudo de aumentar especulativamente los precios. El mejor ejemplo fue cuando pagó 171.000 dólares por Hotdeals.com. Ham es un personaje superlúcido y ha encontrado rivales de monta como la propia Microsoft. Las últimas versiones del navegador Explorer identifican cuando los errores de tipeo no corresponden a sitios realmente existentea y los reenvían a la home de su página, usando la misma tecnología -e inteligencia- que Ham.
Mientras miramos al dedo que apunta a la Luna, Ham ya está en otro negocio. Lo que quiere hacer ahora es convertir a sus dominios más valiosos en minicompañías de medios, basadas en centenares de categorías de nichos… empezando como es obvio por Religion.com (la extraña ofensiva de Murdoch a través de Myspace.com para quedarse con el 25% de Yahoo algo dice al respecto).
Mientras, Ham apunta a que las búsquedas se hagan mucho más barriendo el espectro semántico que las palabras claves, atrayendo a clientes que se basan en la navegación directa, haciéndole pito catalán a Google y a otros buscadores.
Mientras ingenuamente nos sorprendemos de estos esquemas o negocios, Ham -como la luz que proviene de las estrellas muertas- ya está en otro lado. Ya no le interesa la caza de dominios potencialmente jugosos o no, sino que quiere convertirse en un Titán de la Web. Los jugadores más conocidos ya se han vendido a compañías financiadas por capitalistas de riesgo, el lejano oeste virtual se está terminando, y Ham se autoproclama uno de sus pacificadores
Pronto los mejores nombres de dominio estarán en manos de un manojo de compañías de fuste. Quien controle los dominios controlará internet. Sea su hipótesis una fantasía o una intuición convincente, lo cierto es que el hombre está lanzado como bólido a ser el gran elector. Cuidémonos de su ambición. Podríamos ser los primeros -de una infinita lista-: larga cola de peces chicos en ser engullidos por su avaricia.
Nuevamente a 11.000 metros de altura nos faltan tres cuartos de hora para volver a nuestro Buenos Aires querido. El viaje nos desentumecio un poco la sesera. Que nos dure. Bye hasta mañana AP

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