Interlink Headline News nº 4510 del miércoles 6 de Junio de 2007.
EDITORIAL INTRODUCCION A UNA ENTREVISTA INUSUAL. SCOTT LASH HABLA PARA EDUC.AR
¿Qué tiene que saber un docente del tercer milenio para hilvanar la memoria histórica, atender a su contradictorio presente y previsionar un futuro inasible pero no por ello menos imaginable y deseable?
Mientras que durante siglos o milenios “lo que debía ser sabido” se codificaba en Enciclopedias y Manuales, en pensum y curricula, en contenidos básicos mínimos o máximos, en el curso de las últimas dos décadas hemos visto desmoronarse el entero contenido del saber y la geografía del conocimiento se deshoja como una margarita.
Sistemas supuestamente completos y decisivos como la notación decimal de Milton Dewey para clasificar los libros por categorías y rubros, entradas alfabéticas en las Enciclopedias, desde la Británica hasta la Encarta, formas de representar el conocimiento como la versión canónica de la tabla de Mendeleyev son cuestionadas, no sirven a sus propósitos originales, son desafiadas por cierta forma de ordenar el desorden que termina privilegiando esta última figura sobre la primera -para sorporesa de mas de uno.
Para investigadores como Dave Weinberger en Everything is miscellaneous. The power of the new digital disorder, el ingreso pleno de mas de 1100 millones de personas a Internet, entre otras cosas lo que esta haciendo es facetar el acceso al conocimiento liquidando para siempre la figura de la fijeza, la seriedad y la inalterabilidad propia del mundo analógico.
La digitalizacion de casi todo tiene entre otras consecuencias la posibilidad de abrir infinitos frentes para entender un tema, cuestión o problema separándonos para siempre de visiones canónicas, únicas e indiscutibles.
Respondiendo a esta recategorización del mundo y de las propias etiquetas que hasta hace poco trataban de asirlo en forma inalterable, la pregunta que hicimos al principio se vuelve mucho mas ambigua y difícilmente contestable.
Por supuesto que un docente tiene que saber el abc de su disciplina, pero también debe seguir sus mutaciones y cambios. Por supuesto que un docente tiene que ser capaz de traducir los formalismos y las notaciones mas abstractas bajándolos a las capacidades receptivas de sus educandos. Pero en la medida en que éstos muchas veces saben mucho mas que el docente por vías no textuales, entonces la operación de traducción también deja de ser unívoca y ya no sigue mas la escala de mayor a menor densidad cognitiva o explicativa.
Todo este largo preámbulo -que habrá que seguir profundizando en distintos planos- viene a cuenta de porque hemos decidido hoy regalarles a los docentes que navegan por la web esta entrevista a uno de los sociólogos mas talentosos y creativos de la actualidad.
Nos referimos a Scott Lash, a quien tuvimos el enorme privilegio y alegría de conocer personalmente a fines del año 2006, y a quien entrevistamos en ocasión de su pasaje por Santiago de Chile asistiendo a un seminario inusual y heteróclito.
Si algo -aunque hay muchos otros elementos de no menor valía- llama la atención en esta entrevista es el carácter polifacético, descarnado, abierto y profundamente “denso” de los temas implicados en la reflexión y en la práctica de Lash.
A distancia infinita del cartesianismo y de la limpieza epistemologica que todavía hoy le es propia, pensando mientras habla y hablando mientras piensa, Lash se nos presenta bajo la figura de un académico-actor social, la de un sociólogo bisagra igualmente cómodo e incómodo) en la reflexión como en la acción.
En la era de las taxonomías rígidas y fijas un pensamiento en construcción, retratado en sus balbuceos y puesta en marcha no debería ser la dieta cognitiva a darle a un maestro que suficientes problemas tiene ya con un mundo cambiante y una realidad fatigante.
Sin embargo consecuentes con la política de educ.ar en estos últimos años de no bajar la guardia, de no ceder ante los retos de la complejidad y de poner a disposición de los docentes los últimos gritos de la moda, pero también la densidad de una reflexión que no se entrega a las fórmulas vacías ni a los simplismos retóricos, les ofrecemos en esta ocasión una entrevista bastante diferente a las habituales. Pero no por ello menos rica como disparador reflexivo y como inspiración para actuar en el aula de un modo mucho mas libre y dinámico. Que la disfruten tanto como nosotros lo hicimos al hacerlo.

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