Ningún estudiante se desconcentra
Para los que tienen dudas sobre su vocación universitaria, hoy existe una alternativa poco usual. En Madrid abrió sus puertas la única universidad donde sólo se cursa los fines de semana, los estudiantes nunca pierden la concentración, no hay exámenes y todos esperan ansiosos el período de prácticas.
La Nación
30-5-2007
Se trata de la Universidad del Sexo, proyecto de una tienda de artículos sexuales llamada La Juguetería. “La idea nació de las preguntas de los clientes que necesitan seguir profundizando en la exploración de su sexualidad”, explica Tatiana Escobar, integrante del grupo directivo de la Universidad. Los clientes que iban a la tienda a comprar objetos, prendas y películas para hacer de la experiencia sexual algo más novedoso y placentero regresaban con inquietudes sobre cómo mejorar el desempeño, prácticas diferentes, etcétera. La filosofía de esta curiosa universidad se resume en la frase del poeta peruano Antonio Cisneros: “Es difícil hacer el amor, pero se aprende”.
La intensidad horaria de esta novedosa opción académica no corresponde a la de una verdadera carrera: sólo se dictan cuatro cursos los fines de semana. Ahí, los alumnos -de entre 18 y 65 años- pueden descubrir nuevas zonas erógenas, explorar sus gustos y los de su pareja, desarrollar la sensualidad y aprender nuevos trucos para mejorar el desempeño sexual. Algunos cursos: El arte del strip-tease, Cómo crear películas XXX, y Masaje erótico y sensitivo.
La primera promoción de la Universidad del Sexo se graduó el año último. “El público nos sorprendió entonces con una respuesta casi eufórica, que hoy se ha consolidado en una lealtad y un entusiasmo recíprocos -sigue Escobar-. Nuestro proyecto de formación está dirigido a ciudadanos comunes y corrientes, mayores de edad, más o menos felices con su vida sexual, pero deseosos de aprender, descubrir, explorar y jugar con su sexualidad.”
Profesor argentino
Por ejemplo, cursos como el de Masaje erótico y sensitivo son, sobre todo, talleres prácticos en los que sobre una colchoneta uno de los integrantes de la pareja se acuesta para recibir el masaje, mientras el otro aprende las técnicas, según las instrucciones del profesor, el argentino Marcelo Tajtelbaum, masajista inspirado que, según indican, ostenta “habilidad para la conexión espiritual”.
Otras profesoras de este trimestre son la sueca Erika Lust (licenciada en Ciencias Políticas especializada en sociología y feminismo, y con un master en Management Audiovisual, está a cargo de la cátedra de cine erótico) y la brasileña Dunia Montenegro (que se dedica justamente a lo que enseña: strip-tease).
Como no faltan sospechas y suspicacias sobre un centro educativo para el sexo, sus gestores aseguran: “No es un lugar para tener relaciones con desconocidos ni para practicar el voyeurismo”. Y agrega Escobar: “Afortunadamente, todavía podemos dominar nuestras pasiones y, en todo caso, la persona que no entienda estas pautas de comportamiento será invitada a abandonar las clases”.
Las clases empezaron hace un mes, y todo indica que la convocatoria tendrá más éxito que el año último, siempre en Travesía de San Mateo 12, Madrid. “Cuando en 2006 vimos al grupo de alumnos del curso de bondage salir de clases atándose los unos a los otros mientras caminaban por una calle madrileña, sonrientes y entusiasmados, sentimos que no estábamos solos al pensar que era necesario un espacio para compartir el placer de aprender a dar placer”, confiesa con orgullo Tatiana Escobar, convencida de que, más allá de la curiosidad que causa la Universidad del Sexo, esta institución cumple una verdadera labor social.
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