Interlink Headline News nº 4495 del martes 22 de mayo de 2007
EDITORIAL LOS AVATARES DE UN PROYECTO TAN GENIAL COMO INASIBLE Primera Parte de Dos
Hace ya casi exactamente dos años tuvimos conocimiento de la existencia del proyecto OLPC. Fue en ocasión de la visita de David Cavallo a la reunión preparatoria de la Segunda CSMI en Río de Janeiro. En ese entonces se trataba mayoritariamente de promesas y de pecesitos de colores. De buenas intenciones y de intentos de darle una vuelta de tuerca a un paradigma computacional obsoleto y sin ninguna posibilidad de desatascarse de un camino sin salida que lo lleva inevitablemente a la desaparición.
A medida que iban pasando los meses esas promesas se convertirían lentamente en una realidad. Especialmente desde el punto de vista de ir progresivamente incorporando en un dispositivo teorías muy interesantes y ricas, no solo acera de otros hardware y software posibles, sino fundamentalmente de nuevas formas de encarar el aprendizaje dentro y fuera del aula utilizando máquinas de conocer.
No es este el lugar para hacer una reseña de los hitos, de las promesas cumplidas, de los tiempos mas o menos elásticos que el proyecto vio transcurrir y debió padecer en este largo periplo de ya casi dos años.
Entre los logros de hardware con retrasos de hasta 6 meses todos los grandes desafíos se fueron cumplimentando. Desde un display maravilloso, pasando por la eliminación de las partes móviles en el disco duro, hasta llegar al ahorro masivo de energía usando una batería de larguisima duración.
Lo mismo paso con el software que aunque en un formato siempre inconcluso ha ya dado muestras de poder soportar tests mas o menos robustos y de mostrar al mundo por primera vez en décadas una interfaz que se separa definitivamente del agotado paradigma del desktop y avanza hacia formas de almacenar y recuperar la información mucho mas intuitivas que las espaciales, y que con el Journal ya casi totalmente operativo se interna en ensayos como Lifestreams pero en forma masiva, desde la primera infancia, y rompiendo con los absurdos esquemas clasificatorios de las ventanas, absolutamente injustificables en estos días de millones de archivos, de discos de 1/2 Tera de almacenamiento y de altísimas velocidades de conexión.
Incluso el hueso mas duro de roer, que tanto prometía pero que tan poco cumplía como la mesh, esta ya en su fase final de implementación y ya la hemos visto funcionar de un modo bastante transparente en pruebas reales, incluso sin el auxilio de un servidor ad hoc, que también ya ha sido creado y funciona no solo bien, sino que a partir de un truco inteligente permite que cualquier desktop se convierta en un servidor OLPC.
Así las cosas parecería que deberíamos estar mas que contentos quienes apostamos desde el principio a este proyecto por lo conseguido. Y deberíamos estar mas que preocupados por bajar todas las innovaciones al aula en una relación de casualidad lineal feliz y aprovechable.
Lamentablemente las cosas son mucho mas complejas que lo que esta narrativa, basta exacta a nuestro entender, permite aventurar. Porque en el interim han sucedido al menos dos órdenes de cuestiones que han complicado bastante el éxito del proyecto, y que por otra parte nos hacen retroceder mucho en vez de coronarse en un final feliz para la iniciativa.
La primer piedra en el camino fue la aparición de otros modelos de máquinas para ser eventualmente utilizadas en modelos uno a uno, que mas que innovar han renovado el viejo paradigma y han llevado al diseño de un tipo de máquinas que si bien formalmente son mas rápidas y oportunas que la OLPC no hacen mas que consolidar un trecho mas en el camino de un modelo de computación condenado al fracaso.
Curiosamente su propia existencia le está generando a OLPC una ilusión de competencia, y a través de un astuto dumping en los precios, lo que estamos viendo es el peligro de que la iniciativa OLPC finalmente no vea a luz su uso real.
No menos sorprendente que este obstáculo es cierta ingenuidad y desconocimiento del terreno por parte de los iniciadores del proyecto en lo que se refiere a un uso pedagógico exitoso de los dispositivos revolucionarios.
Porque la excesiva insistencia de los propios originadores del proyecto en un uso pedagógico autoorganizado, prescindente del rol del docente, no orientado a usos curriculares e insinuando basicamente que no importa lo que pase en la escuela porque el aprendizaje igual se dará afuera es ¿revolucionario?, ¿jacobinista?, ¿ultramoderno?, ¿postfordista?, pónganle el adjetivo que quieran.
Podríamos ir a la historia de la renovación educativa. ya sea buscándola en Comenio, en Montessori, o en Freinet pero mucho mas en los exponentes de la Escuela Moderna y la pedagogía libertaria como son los casos de Francisco Ferrer Guardia, Alexander Sutherland Neill, la Pedagogía Waldorf y mucho mas cercano a nosotros Ivan Illich y Paulo Freire y encontraríamos aires infinitamente mucho mas sólidos, pero muy semejantes a la pedagogía implícita que esta en el proyecto OLPC.
Cuando se discute a fondo con sus principales interlocutores sobre estos temas los fetiches pedagógicos con los que se cierra antes que después la charla, es con alusiones a Piaget y a Papert. Del primero y sus usos computacionales no podemos decir nada por cuanto murió en 1980 justo en los albores de la invención de la computadora personal.
En cuanto a Papert que ha escrito a rajatabla sobre las ventajas de la educación digital lamentablemente un gravisimo accidente de tránsito y sus casi 80 años casi lo han dejado fuera de tema impidiendo -como le solicité hace seis meses atrás- que desarrollara estrategias sólidas de uso de la máquina según ejercicios semipautados y buscando sacarle el mejor jugo posible a la nueva interfaz, a la conectividad entre maquinas sin internet y a los usos fabulosos de las aplicaciones compartidas, pero demasiado al garete aun.

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