De izquierda a derecha, de derecha a izquierda
Una afición complicada
Miles de palíndromos no son suficientes para Víctor Carbajo
MADRID.- “¿Pero para qué sirven los palíndromos?” Esa es la pregunta que alguna vez el cantante argentino Alberto Cortez le hizo al pianista de su banda en Europa Víctor Carbajo. Es que el hombre del piano podría ser llamado también el hombre de los palíndromos: ha recopilado nada menos que 36.000, cada uno con su autor, en su sitio www.carbajo.net . Así define el palíndromo el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Palabra o frase que se lee igual de izquierda a derecha que de derecha a izquierda”; y se cita, como ejemplo, el término anilina y la frase Dábale arroz a la zorra el abad .
“Me divierte el tema -explica Carbajo, madrileño de 37 años-, así como otros miran televisión o van a ver los toros. Yo, incluso en un embotellamiento me pongo a pensar en palíndromos, no es que lo haga siempre, puedo estar dos años sin acordarme de eso, pero por la carretera voy mirando los carteles y los leo del revés.” De su cosecha, más de 350, puede citarse uno que de algún modo sintetiza sus pulsiones: Trazó mal a Mozart .
Fue hace poco más de 15 años que Carbajo descubrió ese pequeño artificio del lenguaje en el suplemento dominical de un diario madrileño. “Guardaba aquellos recortes en una carpeta, y sumaba nuevos que me aportaban amigos o que encontraba en libros y revistas. Con cada uno era como encontrar la figurita difícil; incluso empecé a escribirlos. Con el tiempo noté que algunos que había creído descubrir ya existían. ¿Que por qué lo hacía? No sé, para mí es una curiosidad que no se ve en otras partes de la literatura.”
Así Maradona no dará misa
Es entonces cuando aparecen en la charla ciertos poemas de Quevedo que comienzan con la misma letra y, sobre todo, un cuento citado por el poeta nicaragüense Rubén Darío, Amar hasta fracasar , cuya única exclusiva vocal es la primera letra del alfabeto, lo que no le impide contener diálogos y hasta una poesía. También hay alusiones a una novela, La disparition ( La desaparición , 1969), de Georges Perec, en la que la desaparición del título se refiere a la única letra ausente en todo el texto: la e .
De nuevo con los palíndromos, Carbajo, que como compositor tiene más de 50 obras, cuenta que también pueden hallarse en la música. “Por poner un clásico, Bach, que metía en sus piezas toda la cabalística que podía; si no eres un profesional de la música no te das cuenta de que hay una voz que hace así y otra así”, explica, mientras se ayuda con las manos en un escorzo que recuerda cierto dibujo de M. C. Escher, gran experimentador de la simetría sobre el plano.
Entre sus palíndromos favoritos cita La ruta nos aportó otro paso natural . Pueden agregarse otros dos de los suyos: Les aterró, ¡para porretas, él! , o Así Maradona no dará misa .
Entre los nombres que Carbajo destaca como palindromista aparece el escritor, ya fallecido, Juan Filloy, autoproclamado campeón del género, “que tiene uno muy bueno, aunque suene un poco difícil por estos días: Mal si le das la fe falsa del islam “.
Finalmente, reconoce que la llegada de la informática dio otro volumen a una afición que asocia con “la magia, con el encanto de las limitaciones”.
Unos pocos de los 36.000 palíndromos en castellano que encontró (de otros autores):
Dádiva nada casual, y la usa cada Navidad. (Salvador Jover)
¡Diva, decídete!, dice David. ( Willy de Winter)
El birrete, ¿ves?, se ve terrible. (Carlos Nafarrate)
La musa ni frenó para poner fin a su mal. (Humberto Gómez)
Remo con la avellana; Ana le deja, por la moral, col a Eva; véalo claro: mal ropaje de lana ana lleva al no comer. (Antoni Llull Martí)
Robaba oro a babor. (Ramón Giné Farre)
Luis Ini
http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=910865

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