Interlink Headline News nº 4473 del Lunes 30 de abril de 2007

EDITORIAL “ES FUNDAMENTAL SABER QUE ES LO QUE ESTA PASANDO EN LA MENTE DE NUESTROS HIJOS HOY” Primera parte de cuatro Post original
Manuel Castells
(En exclusivo para educ.ar)
¿Quién es Manuel Castells?
Sociólogo y profesor universitario español, catedrático de la Universidad de California, Berkeley, donde impartió clases durante 24 años, y en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) en Barcelona (donde vive actualmente), son sólo algunas de las actividades de su destacada trayectoria por las grandes universidades del mundo. En 2005 fue designado por la Comisión Europea miembro fundador del Consejo Científico del Consejo Europeo de Investigación.
Autor de 19 libros entre los cuales la trilogía “La era de la información: cultura, economía y sociedad” fue publicada en 23 idiomas, es uno de los intelectuales que ya por los 70 comenzó a hablar sobre la revolución tecnológica de la información y que, por lo visto, mejor ha comprendido las relaciones entre la Red y las sociedades actuales.
A lo largo de los últimos años decenas de investigadores, académicos, analistas, decididores, políticos y hacedores de distinto tipo y nivel han visitado educ.ar.
En varias oportunidades estos visitantes han venido del extranjero y han salpicado con sus experiencia y entrenamiento en proyectos en otras latitudes los proyectos que venimos desarrollando en educ.ar.
Ocasionalmente, el visitante ha tenido características especiales por su capacidad de emprendimiento, por su trayectoria profesional y/o por su conocimiento e inmersión plena en el mundo digital.
Por eso la presencia de Manuel Castells en la sede de educ.ar, diez días atrás, seguramente quedará como un hito imborrable en su desarrollo. Como podrán apreciar en las contundentes, elaboradas y detalladas respuestas, Castells no solo es el gurú de internet en lengua castellana más importante del mundo, sino que a través de sus investigaciones enciclopédicas, macrocefálicas y de una ambición desconocida en el mundo del “ya mismo, ahora nomás y toco me voy”, descuella como un anfibio entre dos mundos, un buceador profundo de la experiencia encarnada, un místico del concepto y al mismo tiempo un deshollinador de las turbulencias reales cotidianas.
EDUC.AR—Una de las cosas que siempre surge como una gran objeción en cuestiones digitales es el tema del acceso a internet, el acceso simbólico y el acceso material. En la Argentina tenemos en las escuelas baja conectividad y equipamiento deficiente, y eso parece ser una de las principales barreras para el portal educ.ar, pero a veces no está en nuestras manos resolverlo. Tenemos algunos programas de reciclado de computadoras y otros que responden a eso. ¿La cuestión del acceso material se ve como un impedimento al acceso simbólico a internet? Si Ud. fuera hoy parte de educ.ar y pensara en nuestros proyectos ¿qué haría?
MANUEL CASTELLS—No voy a entrar en las críticas a todos los planteos que dicen que los problemas sociales se resuelven con tecnología. Sabemos que la sociedad es otra cosa, que internet por sí misma no va a resolver la injusticia, la pobreza, la opresión, aunque algunos aspectos interesantes presenta. Pero ¿hace falta internet? Sí, el acceso es fundamental.
Todo lo importante en el mundo está conectado a internet, pero no todas las personas lo están. Hoy la convergencia entre internet y móviles es la base que tenemos en la sociedad. Un desarrollo como el que hoy se pretende, basado en conocimiento, información y educación, pasa por sistemas de comunicación, de procesamiento, tratamiento y acceso vía internet y las redes móviles de comunicación.
Por tanto: 1. La conectividad en sí es básica. Pero conectividad con las condiciones de accesibilidad que deben ser puestas vía las políticas públicas y las grandes empresas (fundamentalmente las telefónicas).
2. La calidad de acceso a internet también es cada vez más importante: se requiere banda ancha. Porque sirve para cosas esenciales para la humanidad, como bajarse música, entre muchas otras cosas. Los programas educativos sin banda ancha se debilitan rápidamente. También lo importante es saber que no necesariamente todo tiene que seguir el modelo americano: todo desde su casa. La conexión desde las escuelas o desde el trabajo puede ser, en un primer momento, mucho más importante que la conexión desde casa. A mí lo que más me importa no es la cantidad de hogares conectados a internet sino la cantidad de usuarios.
3. La intensidad y la frecuencia de uso se van generando a la medida de la necesidad que tiene la gente de usar internet. No hay ninguna tecnología en la historia que se haya desarrollado si a la gente no le sirve. Lo bueno que tiene el desarrollo tecnológico es que la gente toma la tecnología y la organiza en función de sus intereses, valores y formas de ser, y lo que no le sirve no lo compra. Hay millones de ejemplos de inventos japoneses sofisticados para el hogar cibernético o el hogar electrónico –como por ejemplo la bañera que se pone automáticamente en marcha con la temperatura necesaria– y la gente los odia. Mientras que los móviles, por ejemplo, que fueron pensados solamente para un segmento profesional, son un fenómeno de masas de mercado y hoy son la mayor tecnología de comunicación de la historia.
Ahora bien, luego de todo esto que acabo de mencionar comienza la verdadera divisoria digital: ¿qué hacer con internet?. Y no digo que el acceso en países como la Argentina no sea lo primero y más urgente, sino que esto debe ir también a la par de saber qué hacer con internet. Porque una vez que se está en internet y que todo el mundo esté en internet, es allí donde se introduce la más vieja divisoria de la historia: la educación. Entre quien sabe qué hacer con la red, para qué utilizarla, y quien no sabe (y no estoy hablando de tecnología sino de contenidos) es donde se dividen las cosas. Es decir: por quien cuenta con la capacidad mental y educativa. Porque la capacidad tecnológica es fácil, lo que se dice de que los mayores que no saben usar internet es porque no le ven la utilidad, no porque no sepan cómo buscar en Google, por ejemplo.
En Finlandia, el programa que cambió la relación de las personas de más de 60 o 70 años con internet fue a través de los nietos. Los nietos les enseñan a los abuelos el uso de internet en sus escuelas o en centros comunitarios. La primera aplicación es escribirse correos electrónicos entre ellos.
En Cataluña había otro programa algo parecido, llamado Abinet (abuelo-nieto, literalmente), algo más sofisticado porque también había otro intercambio: los abuelos iban a la escuela y los nietos y sus amigos les enseñaban internet, y ellos a cambio les contaban la historia de su vida. La tradición oral a cambio de la entrada al mundo tecnológico.
Entonces, y retomando, la capacidad educativa, mental y cultural pasa por la transformación del sistema educativo. Sobre cómo y de qué manera internet entra al sistema educativo, algunos estudios muestran que hay una gran diferencia entre los impactos de internet sobre cómo se desarrollan los niños en la escuela secundaria según el origen social y cultural de los niños. Hay que pensar que para enseñar en las escuelas se parte de una base inicial diferente dentro de la escuela que se potencia mucho más con la introducción de internet. A menos que haya una intervención específica de los enseñantes para grupos específicos de estudiantes, la diferencia se acentuará cada vez más.

Bienvenido a 

Comentarios
Añade tu opinión
Registrarse para comentar