Interlink Headline News nº 4442 del viernes 30 de marzo de 2007
EDITORIAL CUANDO LA PATAFISICA SE QUEDA CORTA, MUY CORTA
Por un motivo correlativo pero estrictamente independiente, aterricé durante una hora o mas en una conferencia intergubernamental sobre educación. Como sucede en estos casos la misma tuvo lugar en un hotel céntrico ni chicha ni limonada.
Como también suele ocurrir los representantes de los distintos países no fueron todos los que debían estar, ni estuvieron todos los que deberían ser. Por motivos mas que atendibles mas de un ministro no pudo abandonar su puesto de trabajo, en muchos casos su segundo le hizo pata y al final quien vino es no sabemos quien, pero casi seguramente alguien entre los últimos de la línea sucesoria.
El motivo de la convocatoria no importa mucho. Si la organizaciones en carne y hueso son egoístas y en ellas la variable homeostatica es su propia subsistencia mas alla de los objetivos originales inventados que deberían darle sustento, las organizaciones intergubernamentales son infinitamente mas egoístas y ni que decir de sus integrantes, que muchas otras.
Aquí no se trata de criticas ni de desplantes, no se trata de jactancias ni de azares. Pero los invito a compartir con estos profesionales de los acuerdos y las recomendaciones, con estos expertos en convenios y puestas a punto, con estos diplomáticos o bien intencionados uno o dos días full-time y lo que diran no diferiría mucho de mi visión o en todo caso al exacerbará.
Porque cuesta entender que lógica preside un encuentro en donde se terminarían discutiendo -llegados al momento de la declaración final- puntos y comas de una síntesis, que casi nadie sabía como se había originado, que en su inmaculada concepción podría concitar fácilmente la concordancia de todos, a excepción de una traducción que orilló el escándalo, pero que al final disparó tantas supicacias y sugirió tantas enmiendas, que un final que aparecía feliz y sin mayores sobresaltos, para adentrarnos en un fin de semana largo, terminó en un vendaval de discusiones y choques verbales, de discrepancias y de cuestionamientos metodologicos, de una enumeración párrafo por párrafo que exigió eláanimo hermenéutico de mas de uno, todo con vistas a una declaracion no vinculante sobre un mar de fondo, que nadie discutió y que puso los pelos de punta de mas de un advenedizo como nosotros, que convocados para otro menester casi de carambola aterrizamos en la augusta sala.
He visto y he participado de las reuniones mas tediosas e inverosímiles. He compartido la mesa diplomática en mas de un evento y me he acostumbrado al moroso trabajo de los teecnicos capaces de dar su vida (o hacerse de la ajena) por una coma, y de pelear a rajatabla por un entrecomillado so pena de sentirse traidores a la causa.
Y como valoro el trabajo a conciencia, y sé que muchas tareas que a uno le parecen banales o insoportables para los otros son el néctar de la burocracia -y si es la eurocracia mucho mejor aun-, no creo que valga la pena seguir enumerando deslices o rasgarse las vestiduras por unos ritos y unas prácticas que siendo corporativas y reguladas por dæecadas o siglos de ensimismamiento, mas que capricho denotan uan forma de vida, y aunque a nosotros nos aburran e indignen para unos cuantos pueden ser un entretenimiento mayusculo, cuando no la materia de la que vivir.
Pero sencillamente llegados a este punto nuestra sorpresa se tradujo en bochorno, nuestro rol de observadores participantes devino en estupefacción, y aunque el relativismo y el multiculturalismo ya están inscriptos en nuestro DNA, la verdad que eventos como eso siguen sorprendiendonos y mucho y ponen en cuestión nuestra esperanza de que algún día, en algún lado, alguien diga basta y como en el comercial 1984 de Apple, 2007 no sea como el 2007.
Después de haber pasado una de las semana mas batracias de la historia les digo bye hasta mañana AP, camino al segundo round.

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