Interlink Headline News nº 4425 del martes 13 de marzo de 2007
EDITORIAL EL DIALOGO MAS QUE DIFICIL ENTRE ORIENTE Y OCCIDENTE. Y DE COMO NOSOTROS NO AYUDAMOS MUCHO EN EL INTENTO Primera Parte de Tres

Las mujeres a años luz
Recién llegado a Arabia Saudita y confrontado a una realidad increíblemente distinta de la que vivimos todos los días, apunté impresiones como mejor pude y escribí unas notas con reacciones del viaje. Claro lo mas ostentoso (pero no me imaginaba en ese momento con que profundidad y con que matices) fue el hecho de que las mujeres están fisicamente separadas de los hombres en infinidad de terrenos.
Me imaginaba que algo así se venía por un intercambio bastante caldeado de mails entre los organizadores y algunas de las participantes occidentales, ante su reivindicación de estar presentes de carne y hueso (y no virtualmente como finalmente ocurrió) en las numerosas mesas en las que ellas actuarían de oradoras. Pero nunca me imaginé que la reivindicación de las occidentales sería tan fuerte, pero que finalmente no tendrían la mas mínima chance de roer una coraza ideológica de una fuerza muy pocas veces vista.
Como cualquier otra mi impresión fue cuestionada por algún lector bien pensante. Sin embargo me sorprendió ese alguien que con la mano bien levantada y posando de justo, liberal y portador de la verdad occidental absoluta me cuestionó la aceptación de la invitación, y prácticamente me tildó de obsceno por hacer el juego el sistema feudal que supuestamente impera allá.
¿Qué es ese vicio llamado Orientalismo?
No creo que mi comentarista, que tiene la lengua rápida pero las ideas no demasiado claras, haya oído hablar alguna vez del término orientalismo entendido como el estudio de las sociedades, culturas y lenguajes del Cercano y Lejano Oriente visto a través del prisma occidental a mano de escritores, diseñadores o artistas.
Porque si lo hubiese hecho sabría que Orientalismo es la lectura permeada por una visión imperialista de Oriente, y nadie mejor que el recientemente fallecido autor palestino Edwar Said, para cuestionar esa visión y proponer otro recorte con el que nos identificamos mucho mas y que sin saberlo permeó toda nuestra recorrida mental, cultural y simbólica esos cortos pero intensos dias que pasamos en Ryahd y alrededores.
Como bien dice Charles Tilly en su exquisito Why? What happens when people give reasons and why?, a diferencia de lo que había hecho en obras anteriores en esta decidió dedicarse a lo micro, lo puntual, lo anecdótico y lo cara a cara.
Razones de una diferencia, que son mucho mas simples pero también mas complejas, de lo que estamos acostumbrados a creer
Lo mismo haremos nosotros en esta nueva breve nota acerca del papel de la mujer en Arabia Saudita. Nada de grandes teorías acerca del rol femenino en sociedades jerárquicas, ni inventarios detallando a que distancia infernal está la mujer en esos países en relacion a la “emancipada y liberada” mujer occidental.
Hablando de otras cuestiones aledañas Richard Sennett en su reciente obra “La cultura del nuevo capitalismo“, muestra con precision y contundencia que la supuesta liberación de la persona en Occidente es un gran mito. Arabia Saudita seria el revelador por contraste de esta fantasía en el caso de la mujer.
Después de haber estado unos pocos días allí, gracias a los testimonios de un “garganta profunda” (un ingeniero saudi que vivió de los 17 a las 25 en Inglaterra) y que ahora en sus tiempos libres se está dedicando a diseñar una versión multimedia del Coran) que nos agenciamos, y habiendo contado con el trabajo-espia de un puñado de mujeres occidentales pudimos levantar algunos velos,. mientras ellas se los colocaban con fruición, y nos hicimos una película muy diferente de la que tradicionalmente solemos o queremos ver.
Un calambours resume nuestro descubrimiento. En Occidente prima el mandato “Primero me enamoro, luego me caso y tarde o temprano me divorcio“. En Arabia el mandato reza (coránicamente) “primero me caso, después me enamoro y rara vez me divorcio o separo“.
Patrones, pero que no son los que nosotros creíamos
No había que ir hasta Riyahd para reconocer estos patrones pero si había que llegar tan lejos para popperianamente contrastarlos. Porque no se trata solamente de las reglas matrimoniales o de convivencia de pareja sino del rol de la mujer en una sociedad que las invisibiliza y excluye.
Como buenos rousseanianos y habermasianos que somos debemos seguramente considerar como inaceptable este rol. No podemos desconocer cinicamente los avances de mas de un siglo de feminismo político y, si no aplaudimos, pero al menos tratamos de entender multiculturalmente esta situación, además de ganarnos el odio eterno de las mujeres, nos podrían poner en el panteón del relativismo cultural o peor aun del cavernicolismo político.
Y ya hace mas de 2 días que estamos en Buenos Aires y es como si no nos hubiésemos ido nunca. Tan enfrascados estamos en lo cotidiano, tan permeados de demandas y exigencias locales y al mismo tiempo oteando el horizonte de lo que vendrá. Con nuevos viajes recien a un mes de hoy y aqui les decimos bye hasta mañana AP.

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