Interlink Headline News nº 4409 del domingo 25 de febrero de 2007 .

Squeak, Croquet y las 20.000 líneas de código
Squeak es un sistema operativo orientado hacia objetos y un entorno de autoría. Creado originalmente como Smalltalk de Xerox PARC, fue actualizado posteriormente para correr con gráficos de 32-bit y varios rasgos añadidos.
Fue desarrollado hace más de 10 años en Apple, mientras Kay fue uno de sus fellows. Durante varios años Kay creó un sistema operativo pensado especialmente para los chicos, trabajó intensamente en el rediseño de las interfaces y creó nuevos tipos de modelos de objetos a los que llamó Etoys.
Kay también viene desarrollando desde hace mucho Croquet, una nueva modalidad para construir sistemas operativos, es decir una capa que corre sobre TCP/IP que coordina automáticamente objetos dinámicos en tiempo real. Sintéticamente se trata de trabajar en el mismo espacio virtual compartido en tiempo real, sin necesidad de un servidor centralizado.
Si Kay aparece en el horizonte de nuestras preocupaciones en estos días es por el proyecto que logró financiar recientemente a través de la National Science Foundation, que apunta nada más y nada menos que a reinventar la computación.
Lo que este proyecto insano prevé es recapturar toda la experiencia computacional desde el usuario final hasta el chip, incluyendo todo lo que estamos habituados a utilizar (publicación, experiencias en internet, etc.) en menos de 20.000 líneas de código.
Nuevas interfaces y nuevas máquinas de aprendizaje
Kay está diseñando a su vez un nuevo tipo de interfaz que permitirá aprender conceptos básicos acerca de las máquinas, pero que se puedan usar para que finalmente (porque hasta ahora sólo se ha tratado mayormente de promesas incumplidas) los chicos puedan aprender matemáticas, ciencia, lectura y escritura.
La OLPC va justamente en esa dirección (siendo Etoys uno de sus programas de base). La idea es aquí que la computadora incluya procesos de coaching y mentoring internos. Hasta hoy la cantidad de esfuerzo que estamos dispuestos a invertir en el aprendizaje de los usos de la computadora ha sido prácticamente nula.
Tendemos a usar la máquina como si se tratara de un medio tradicional de irradiación. Somos los hijos mediáticos de nuestra época. Pero si debemos elegir entre interfaces más complejas y prestaciones más simples, siempre tendemos a optar por las segundas al costo de reducir un uso más rico y potente de los nuevos medios.
Si lográramos despojarnos de la barrera de la función, de nuestra insatisfacción con la herramienta, podríamos entonces focalizarnos en el aprendizaje. Y eso implica un cambio en la interfaz hacia un sistema más orientado al aprendizaje que permita aceptar nueva ideas acerca de cómo usar la máquina.
Porque ese es el intríngulis. No sólo necesitamos una máquina para aprender sino que necesitamos aprender a usar la máquina. Pero no la que tenemos sino la que se está inventando justo en este momento, después de décadas de intentos fallidos.
Demos un ejemplo bien claro. Una hoja de cálculo se puede convertir en una máquina de simulación en paralelo. En la visión de Alan Kay la hoja de cálculo no está pensada para tabular lo que pasó sino para imaginar lo que puede llegar a pasar. Así pensada, la hoja de cálculo podría visualizar gráficamente la información de modo totalmente distinto al predominante hoy.
América Latina como continente del futuro
Otro ejemplo es un conjunto de eventos que ocurren simultáneamente en el tiempo construyendo un lenguaje que modelaría un aspecto del mundo que nos sea particularmente relevante. Como se ve, lo que está en juego aquí es una nueva visión de qué entendemos por competencias digitales.
Podemos acordar con Kay o no si los adultos somos un caso perdido, porque nuestro mundo de normas está fosilizado. Y podemos coincidir o no con él en cuál es el grado de flexibilidad e hiperdisposición propio de los chicos para el aprendizaje.
De lo que más de uno se sorprendería es de saber que la principal razón por la cual Kay cree que estos desarrollos deberían implementarse en países como los nuestros es porque en el Norte los dados ya han sido lanzados y las posibilidades de cambios infraestructurales son mínimos.
Aquí en cambio todo está por hacerse, y con estas nuevas concepciones que vuelven a Engelbart, la computación estaría en mucho mejores condiciones de lograrlo que con las máquinas usuales, los sistemas operativos existentes, las metáforas de interfaces dominantes y el uso meramente repetitivo de programas ofimáticos y de una navegación Web 1.0 como predomina hoy en día.
Y hoy empezó a trasmitir la señal Encuentro. Ya pronto la tendremos en el aire. Felicitaciones a Tristan y su troupe.

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