Interlink Headline News nº 4408 del sábado 24 de febrero de 2007 .
EDITORIAL ALAN KAY, EL OLVIDO DE ENGELBART Y LA REINVENCION DEL PARADIGMA COMPUTACIONAL Segunda Parte de Tres
Carácter social de la computación
Y si esto es así es porque se han pasado por algo todas y cada unas de las enseñanzas de Douglas Engelbart en cuanto al carácter social de la computación (para enjundiosos estudios acerca de porque la computación fue por el camino epistemologicamente errado contrastar estas dos obras sensacionales Bootstrapping: Douglas Engelbart, Coevolution, and the Origins of Personal Computing (Writing Science) de Thierry Bardini (1999) y The Dream Machine: J.C.R. Licklider and the Revolution That Made Computing Personal de M. Mitchell Waldrop (2002)
El principal aporte de Engelbart -sistemáticamente olvidado- es que no hay logro humano que se genere fuera de una actividad grupal. Toda invención o innovación, todo aporte o creación se genera en el seno de un trabajo colectivo. El futuro de la computación (y recién con la aparición de la web este deseo empezó a materializarse muy parcialmente) solo tiene algún destino si se diseña en términos de amplificación de la inteligencia colectiva de los grupos.
Esto que es tan declamado por los abogados de las causas justas como un evangelio evidente, y que forma la premisa de cualquier aplicación web 2.0, se da de patadas con otra constatacion que el mismo Engelbart descubrió hace mas de medio siglo y que Fernando Flores teorizo hace ya 20, a saber el carácter egoísta de las organizaciones.
La mayoría de las organizaciones no saben lo que saben (no tiene un baremo de la inteligencia tácita que las constituye) y muy difícilmente vehiculicen nuevas ideas y planes, siendo que su objetivo básico es mantener invariante su identidad, es decir seguir siendo lo que son.
Derivas evolutivas destructivas

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