Interlink Headline News nº 4407 del viernes 23 de febrero de 2007 .
EDITORIAL ALAN KAY, EL OLVIDO DE ENGELBART Y LA REINVENCION DEL PARADIGMA COMPUTACIONAL Primera Parte de Tres
El absurdo dipolo natural vs artificial
Hay mucho de novedoso y mucho de anticuado en esto de introducir nueva tecnología en el aula. En algún sentido casi forzado imaginar la introducción de tecnología en el aula como si la segunda fuera natural y la primera artificial no habla muy bien de nuestra capacidad de distinción. Porque ambas son construcciones e invenciones humanas y en ese sentido ambas son tan artificiales o naturales como se las quiera ver.
Si quisiéramos trazar la divisoria, empero, en términos de instrumentos analógicos y digitales, de capacidades biológicas y de capacidades añadidas por el intermedio de artificios, aun así seria muy difícil imaginar una barrera natural entre naturaleza y tecnología. ¿Esta es acaso artificial? Es tan artificial el arte de la memoria como la silogística aristotélica, son tan artificiales las tablas de sumar o restar como las reglas mnemotécnicas previas a la existencia de la escritura y que entre otras joyas pergeñaron La Odisea y la Iliada.
Y en cuanto a la naturaleza, desde los estudios de Bruno Latour en adelante e simpensable imaginarla como un ente autónomo, salvo en las versiones mas realistas de la teoría del conocimiento, que aun hoy postulan un objeto incontaminado por el sujeto.
La escuela es un fascículo de tecnologías incorporadas
Sin irnos tan lejos y despojándonos de lo que algunos críticos podrían imaginar como estrategias retóricas, la escuela siempre estuvo atravesada por las tecnologías, de la escritura, de la inteligencia, de la memoria y el conocimiento y de muchas mas ligadas a las externalidades necesarias para poder institucionalizar al dispositivo, mantenerlo estable a lo largo de los siglos y conseguir que pudiera cumplir con su función de transmisión y de reproductibilidad simbólica.
Solo quienes tienen partido tomado acerca de cual es el único futuro posible del aula (postulándola como ortogonal a las tecnologias materiales) pueden suponer ingenuamente que introducir masivamente computadoras en el aula cambiará la educación y en el intento eliminará a los docentes.
Pero antes de matizar esas necesarias discusiones acerca del rol que le cabe al nuevo docente, en la nueva aula tapizada de nuevas máquinas en un nuevo siglo -en el que el déficit proteíco persiste y las desigualdades sociales aumentan- conviene prestarle un poco mas de atención a la caja negra de toda la ecuación, cual es la computadora actualmente existente.
Porque nadie que entienda un poco de educación, computación, Internet y aulas, con las ganas y el interés suficiente para factorizar estas dimensiones tan diferentes y difíciles de pensar (y resideñar) conjuntamente, puede estar contento con las computadoras tal como existen hoy.
Las computadoras realmente existentes en el año 2007
No estamos hablando aquí de si es bueno o malo introducir computadoras en el aula. No nos metemos aquí en la necesaria discusión acerca de las ventajas/desventajas del software privativo vs el supuestamente libre. Tampoco queremos ahondar aquí en la interminable discusión de qué viene primero si el huevo o la gallina, la capacitación docente o la de los alumnos. Tampoco queremos ensarzarnos en otra polémica interminable e indecidible, de si debemos primero cambiar la economía, para después rehacer de cuajo a la educación o a la cultura. O viceversa en cualquiera de los cuatro casos.
Centrándonos en cambio en un estadio anterior, queremos llamar la atención hacia algo que ni detractores ni panegiristas de la introducción (o de su proscripción) de la computadora en el aula prestan demasiado atención, cual es la ideología y el paradigma de la computación tal cual se inventó en los años 40 del pasado siglo, y que ha permanecido incólume durante mas de medio siglo a pesar de la existencia de un puñado de herejes que intentaron infrutuosamente revertirlo.
Entre este escaso grupo de cuestionadores radicales de la tecnología están Douglas Engelbart y muy especialmente Alan Kay, quien a pesar de haber recibido el Premio Turing ACM (equivalente del Nobel para las matemáticas) en el 2003 es uno de los mas críticos mas radicales que jamas hayan existido de la computadora tal como existe hoy.
Los profetas de la Tercera Cultura
Para Kay, líder del proyecto Viewpoints Research Institute, las limitaciones de la PC tienen un múltiple origen. En parte se deben a la falta de imaginación y curiosidad de de los científicos y los programadores. En parte se deben a la falta de voluntad de los usuarios para utilizar a las máquinas en forma mucho mas creativa y arriesgada de como lo hacemos hoy. No menos importante son las limitaciones técnicas que han sacrificado la potencia en aras de una pseudousabilidad encarnada en particular en la metáfora del desktop y una arquitectura no escalable
Kay tiene mas que razón. En la mayoría de los casos las computadoras se usan hoy básicamente para el tratamiento de medios estáticos: texto, imágenes, películas música, etc. Mientras -y por mas que se cacareen las maravillas de la web 2.0- lnternet funciona básicamente como un medio de distribución. Lo que es maravilloso pero deja de lado otros usos que requieren curva de aprendizajes mucho mas empinadas y sostenidas.
Lo que el 99% de los usos de la computadora actual pasan por alto son los procesos de simulación, especialmente de las cosas que no entendemos que son la dimensión mas especifica y creativa de las computadoras (el pasaje de la deducción y la inducción la simulación, en algunos casos abducción, como nueva forma generar conocimiento).
Se acaba el verano y los calores aprietan ya de un modo distinto. Mientras la campaña política empieza a atizarse y todo indica que el año será muy movidito. Claro a Risto todo esto le preocupa poco y nada y sigue maullando cual despertador invariable a las 6 de la mañana todos los días. Bye AP.

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