Interlink Headline News nº 4405 del miercoles 21 de febrero de 2007
CIBERGEOGRAFIA, PARTICIPACIÓN PUBLICA Y CONOCIMIENTO EN ACCIÓN. DEL GIS (Geografical Information Systems) a LOS PPGIS (Public Participatory GIS) Segunda Parte de varias
Poder/Saber
Si alguien sabe de esta indistincion entre poder/saber son los geógrafos. Hace 15 años Dennis Wood en The power of Maps y un poco mas recientemente Mark Monmonier en How to lie with maps, mostraron con contundencia que la visión ingenua que reduce los mapas a pictografías y representaciones lo mas científicas posibles, en realidad no hace mas que esconder el carácter político de cualquier representación posible.
No es la realidad la que se refleja en los mapas sino que son nuestros deseos los que se materializan en las representaciones. El segundo paso es constatar como los mapas rediseñan nuestra percepción, definiendo límites, arrastrando identificaciones y fundamentalmente orientando políticas en una u otra dirección.
Esto siempre ha sido así desde los mapas medievales a los mas recientes inventariados primero por Stephen S.Hall en Mapping the next millenium. The discovery of new geographies (1992) -que devoramos a principios de los 90 hasta llegar a las sorprendentes cartografías del ciberespacio iniciadas a principios del tercer milenio por Martin Dodge y Rob Kitchin en su ya clásico Atlas of Cyberspace (2001).
Llegaron los cartógrafos amateurs
La novedad de este último quinquenio ha sido la aparición de una miríada de cartógrafos amateurs (así como hay enciclopedistas amateurs que conforman el núcleo de la Wikipedia) que al generar sus propios mapas, en ausencia de los expertos y sin necesidad de someterse a las exigencias y los ritos profesionales de los geógrafos diplomados, han disparado una mezcla de confusión e invención infinitamente mas interesantes que la proliferación de weblogs por si misma.
Como corresponde hay usos completamente lúdicos de la cibercartografia auténticas cazas del tesoro que suman al juego tradicional el auxilio de los GPS y los mapas en linea. Sin embargo tanto o mas interesante que estos usos lo que nos llama la atención en la exploración de los territorios virtuales (ya sean reales o imaginados) es el convincente resultado al que lleva una combinación de poderosas herramientas apropiadas personalmente cuando se las pone al servicio de exploraciones concienzudas y sistemáticas.
Ya sea que nos topemos con mapas de faros o de los edificios mas importantes del mundo, o mapas mentales colectivos como los encapsulados en el proyecto CommonCensus Map project, lo que vemos operando son nuevos compuestos informacionales que modifican el entorno real o figurado (caso de Second Life) y generan nueva relaciones entre la gente, sus percepciones y eventualmente su entorno.
Nunca nos olvidaremos de la sorpresa que experimentamos al ver los primeros usos de Google Earth, en su versión mashup ya sea describiendo la geografía de los personajes de Shakespeare o revelando como fue paso a paso la primer expedición fallida al Polo Sur de sir Ernest Shackleton .
Tres ejemplos de PPGIS
Partamos siguiendo la oportuna nota de David Tulloch Many many maps. Empowerment and online participatory meeting de tres ejemplos de estas herarmientas generados por entornos participativos en Google Earth y Google Maps, CommonCensus, y el metaverso de Second Life.
Si bien hace mucho que contamos con tecnologías de mapeo online, la novedad de los últimos o 3 años ha sido la simplificación de las interfases, su customizacion y ubicuidad, lo que ha permitido generar comunidades de autores amateurs que han contribuido en forma decisiva a ampliar la esfera de participación, pero sobretodo la agenda política del mapeo de territorios.
Los ejemplos relevados por Tulloch van desde comunidades rurales sudafricanas capturando el conocimiento local de límites percibidos hasta artistas hispanos queriendo intervenir en el planeamiento urbano, cuestionamientos frente a una industria de plutonio o la creación de bases de datos comunitarias como alternativas a las estadísticas oficiales para dar cuenta de la inseguridad o el crimen.
Claro que estas herramientas -como todo lo que pasa en Internet tienen una doble cara- pueden ayudar a la comunidad pero también pueden beneficiar al establishment (inmobiliarias lobbistas, gobiernos neoliberales, etc). ¿O acaso las bases de datos georeferenciadas no permiten espiar la privacidad con una voracidad nunca vista antes?

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